Institución Educativa Campestre San José


Breve Reseña Histórica

La Fundación Prodesarrollo del Piedemonte Llanero, mediante un estudio socio económico de la región, planteó la necesidad de crear un colegio de modalidad agropecuaria que diera cobertura educativa a la Juventud Rural del Piedemonte.

Esta idea se cristalizó el día 8 de Enero de 1983 en la planta física de la concentración rural San José del Municipio de Acacias, donde se reunieron altas personalidades del gobierno departamental. El día 7 de Febrero de 1983 se iniciaron las labores académicas bajo la dirección del Lic. Fernando Rodríguez P., junto con los docentes David Urrego y Jorge Rincón, contando con 72 alumnos, distribuidos en los grados 6A y 6B. 

El colegio comenzó a funcionar en las aulas pertenecientes a la concentración escolar Cruce San José la cual estaba bajo la dirección de la Profesora María Edilma Triana Moyano.



Email: coordiagro@gmail.com

Tel:

Address : Vereda San José a 7 Km. del casco urbano por la vía antigua a Guamal


Hidropinía

Origen de la hidroponia

La curiosidad del ser humano lo llevó a investigar cómo se alimentan las plantas. Sus descubrimientos fueron resultado de su gran capacidad de observación y paciencia. Muchos hombres de ciencia han abierto la brecha. Por ejemplo, en 1600, Jan van Helmont, originario de Bélgica, sembró un sauce que pesaba 2.27 kilos; después de cinco años de cuidarlo y regarlo alcanzó un peso de 72.64 kilos y solo consumió 56.75 gramos del material a su disposición en todo este tiempo; es decir, a lo largo de todo un año únicamente tomó de la tierra en donde lo sembró, dos cucharaditas cafeteras de alimento; sin embargo, el investigador no consideró que este árbol también requiere dióxido de carbono y oxígeno del aire. De cualquier forma, su experiencia fue trascendental para el conocimiento nutricional de las plantas (Rodríguez, 1999).[1]

El proceso para identificar el tipo de sustancias que las plantas extraían de la tierra en solución acuosa comenzó hace más e 300 años, puesto que Woodward (1699, citado por Jones, 1982) experimentó disolviendo enagua-suelo, y aquellas plantas en las que se utilizó más cantidad fueron las que se desarrollaron de mejor manera.

El proceso de investigación fue lento y en él intervinieron, hacia 1860, de manera muy importante los alemanes Pfeffer, Sachs y Knop, quienes reconocieron la dificultad de determinar los elementos esenciales para el desarrollo de las plantas en un medio tan complejo como es el suelo, por lo que utilizaron soluciones nutritivas de composición química conocida y preparadas por ellos mismos en donde cultivaron plantas. Así se fueron precisando muchos de los elementos e incluso cantidades óptimas a utilizar.

A medida que el tiempo transcurría, este tipo de investigaciones avanzó al implementar nuevas técnicas analíticas y procedimientos de purificación de agua y compuestos químicos; inclusive se llega a descubrir que existen elementos esenciales para la vida de una planta que se requieren en pequeñísimas cantidades, de tal manera que pueden ser cubiertas por la cantidad del elemento presente en la semilla. Para que la investigación fuera más confiable se experimentó en una segunda y tercera generación de plantas crecidas en soluciones preparadas con la ausencia total del elemento a estudiar (Brown y otros, 1987).


1.3. Cultivos sin suelo

Las técnicas de cultivo aplicadas a la producción vegetal han experimentado cambios rápidos y notables durante las últimas décadas. Además de estos cambios tecnológicos, se observa una sustitución gradual de los cultivos tradicionales en el suelo por el cultivo sin suelo; la principal razón es la existencia de factores limitantes para la continuidad de los cultivos intensivos en el suelo natural, sobre todo salinización, enfermedades y agotamiento de los suelos agrícolas. Por otra parte, el cultivo de plantas en un sustrato permite un buen control del medio ambiente radicular, en particular de los aspectos relacionados con el suminis
tro de agua y nutrientes, lo que facilita una fuerte intensificación del cultivo. Se entiende por cultivo sin suelo aquel en el que la planta desarrolla su sistema radicular en un medio sólido o líquido y confinado a un espacio limitado y aislado, fuera del suelo. Desde un punto de vista práctico, los cultivos sin suelo suelen clasificarse en: • Cultivos hidropónicos: aquellos que se realizan por adición de nutrientes en agua o sobre materiales inertes. • Cultivos en sustrato: se efectúan sobre materiales químicamente activos (Abad, 1995).[2]


HIDROPONÍA

La hidroponía o agricultura hidropónica es un método utilizado para cultivar plantas usando disoluciones minerales en vez de suelo agrícola. La palabra hidroponía proviene del griego ὕδωρ [hýdōr] = ‘agua’, y πόνος [ponos] = ‘labor’, ‘trabajo’. Las raíces reciben una solución nutritiva equilibrada disuelta en agua con todos los elementos químicos esenciales para el desarrollo de las plantas, que pueden crecer en una solución mineral únicamente, o bien en un medio inerte, como arena lavada, grava o perlita, entre muchas otras.


CARACTERÍSTICAS

Los investigadores en fisiología vegetal descubrieron en el siglo XIX que las plantas absorben los minerales esenciales por medio de iones inorgánicos disueltos en el agua. 

En condiciones naturales, el suelo actúa como reserva de nutrientes minerales, pero el suelo en sí no es esencial para

que la planta crezca. Cuando los nutrientes minerales de la tierra se disuelven en agua, las raíces de la planta son capaces de absorberlos. Cuando los nutrientes minerales son introducidos dentro del suministro de agua de la planta, ya no se requiere el suelo para que la planta prospere. Casi cualquier planta terrestre puede crecer con hidroponía, aunque algunas pueden hacerlo mejor que otras. La hidroponía es también una técnica estándar en la investigación biológica y en la educación, y un popular pasatiempo.2

Hoy en día, esta actividad está alcanzando un gran auge en los países donde las condiciones para la agricultura resultan adversas. Combinando la hidroponía con un buen manejo del invernadero se llegan a obtener rendimientos muy superiores a los que se obtienen en cultivos a cielo abierto.

Es una forma sencilla, limpia y de alto costo para producir vegetales de rápido crecimiento y generalmente ricos en elementos nutritivos. Con esta técnica de agricultura a pequeña escala se utilizan los recursos que las personas tienen a mano, como materiales de desecho, espacios sin utilizar y tiempo libre.

La hidroponía o cultivo sin suelo ha conseguido estándares comerciales, y que algunos alimentos, plantas ornamentales y jóvenes plantas de tabaco se cultivan de esta manera por diversas razones que tienen que ver con la falta de suelos adecuados; por suelos contaminados por microorganismos que producen enfermedades a las plantas o por usar aguas subterráneas que degradaron la calidad de esos suelos.

Al no usar suelo, ya no se cuenta con el efecto amortiguador o buffer que brinda un suelo agrícola. Tiene también diversos problemas con la oxigenación de las raíces y no es algo que pueda llamarse limpio cuando se realiza a escala comercial. Para gente con tiempo libre que quiere divertirse, para investigación, para demostraciones a alumnos sobre la esencialidad de ciertos elementos químicos, aun para quien quiera cultivar en un contenedor o una pequeña tina, para cultivar en naves espaciales o para cultivos a gran escala, presentará diversos niveles de complejidad, sobre todo si se quiere que sea una actividad económica y tenga bajo impacto ambiental.

La clasificación de los cultivos hidropónicos ha evolucionado más recientemente hacia formas abiertas o cerradas, dependiendo de si vuelcan el efluente o reutilizan la solución nutritiva como forma de protección ambiental y una mayor economía en su utilización.


HISTORIA

Los aztecas fueron la primera civilización humana en usar agricultura hidropónica eficientemente. Esta técnica, mediante el uso de una chinampa, ocupó 100 % de lo que era el lago de Texcoco, que se convirtió después en la Ciudad de México.

Las soluciones minerales para el aporte de nutrientes requeridas para cultivos hidropónicos no fueron desarrolladas hasta el siglo XIX. Los jardines por cubrimiento de partes de lagos de los aztecas (chinampas) utilizaban tierra. Los Jardines Colgantes de Babilonia eran jardines supuestamente irrigados desde la azotea pero no hay evidencias de que utilizasen hidroponía.

La idea del cultivo de plantas en áreas ambientalmente controladas también existia en Roma. El emperador romano Tiberio introdujo el cultivo del pepino3 mediante técnicas hidropónicas.

El estudio de la hidroponía data desde hace 382 a. C. pero la primera información escrita es de 1600, cuando el belga Jan van Helmont documentó su experiencia acerca de que las plantas obtienen sustancias nutritivas a partir del agua. El primer trabajo publicado sobre crecimiento de plantas terrestres sin suelo fue, Sylva Sylvarum (1627) de Francis Bacon. Después de eso, la técnica del agua se popularizó en la investigación. En 1699, John Woodward cultivó plantas en agua y encontró que el crecimiento de ellas era el resultado de ciertas sustancias en el agua obtenidas del suelo, esto al observar que las plantas crecían peor en agua destilada que en fuentes de agua no tan purificadas. Con ello publicó sus experimentos de esta técnica con la menta verde. En 1804, De Saussure expuso el principio de que las plantas están compuestas por elementos químicos obtenidos del agua, suelo y aire. Los primeros en perfeccionar las soluciones nutrientes minerales para el cultivo sin suelo fueron los botánicos alemanes Julius von Sachs y Wilhelm Knop en la década de 1860. El crecimiento de plantas terrestres sin suelo en soluciones minerales (solution culture) se convirtió rápidamente en una técnica estándar de la investigación y de la enseñanza y sigue siendo ampliamente utilizada. Esta técnica ahora se considera un tipo de hidroponía donde no hay medio inerte.

En 1928, el profesor William Frederick Gericke de la Universidad de California en Berkeley, en California fue el primero en sugerir que los cultivos en solución se utilizasen para la producción vegetal agrícola. Gericke causó sensación al hacer crecer tomates y otras plantas que alcanzaron tamaños notables (mayores que las cultivadas en tierra) en soluciones minerales lo cual lo llevó a la realización de su artículo titulado “Acuacultura: un medio para producir cosechas” (1929). Por analogía con el término geopónica (que significa agricultura en griego antiguo) llamó a esta nueva ciencia hidroponía en 1937, aunque él afirma que el término fue sugerido por el Dr. W.A. Setchell, de la Universidad de California de hydros (agua) y ponos (cultura / cultivo).

Los informes sobre este trabajo y la fervientes afirmaciones de Gericke de que la hidroponía revolucionaría la agricultura provocaron una gran cantidad de peticiones de información adicional. Gericke rehusó desvelar sus secretos, ya que había realizado los estudios en su casa y en su tiempo libre. Este hecho provocó su abandono de la universidad de California. En 1940, escribió el libro, Complete Guide to Soilless Gardening (Guía Completa del Cultivo sin Suelo).

Se pidió a otros dos especialistas en la nutrición de las plantas de la universidad de California que investigasen acerca de las afirmaciones de Gericke. Dennis R. Hoagland y Daniel I. Arnon escribieron el típico boletín sobre agricultura en 1938, desacreditando las exageradas afirmaciones hechas sobre la hidroponía. Hoagland y Arnon llegaron a la conclusión de que las cosechas de cultivos hidropónicos no eran mejores que aquellos cultivos cosechados en buenas tierras. Los cultivos estaban limitados por otros factores que los nutrientes minerales, especialmente la luz. Estas investigaciones, sin embargo, pasaron por alto el hecho de que la hidroponía tenía otras ventajas incluido el que las raíces de la planta tienen acceso constante al oxígeno y que la planta puede tener acceso a tanta o a tan poca agua como necesite. Este es uno de los errores más comunes cuando el cultivo es sobre-irrigado o sub-irrigado, la hidroponía es capaz de prevenir que esto ocurra, drenando o recirculando el agua que no absorba la planta. En cultivos sobre tierra el agricultor necesita tener suficiente experiencia para saber con cuánta agua debe regar la planta. La solución con la que estarán en contacto las raíces debe estar suficientemente oxigenada para que el metabolismo radicular no se vea impedido.

Estos dos investigadores desarrollaron varias fórmulas para soluciones de nutrientes minerales. Unas versiones modificadas de las soluciones de Hoagland se siguen utilizando hoy en día.

Uno de los primeros éxitos de la hidroponía ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial cuando las tropas estadounidenses que estaban en el Pacífico, pusieron en práctica métodos hidropónicos a gran escala para proveer de verduras frescas a las tropas en guerra con Japón en islas donde no había suelo disponible y era extremadamente caro transportarlas.

En los años 60, Alen Cooper en Inglaterra desarrollo la Nutrient Film Technique. El Pabellón de la Tierra, en el Centro Epcot de Disney, abierto en 1982, puso de relieve diversas técnicas de hidroponía. En décadas recientes, la NASA ha realizado investigaciones extensivas para su CELSS (acrónimo en inglés para Sistema de Soporte de Vida Ecológica Controlada).

También en los 80 varias compañías empezaron a comercializar sistemas hidropónicos. En la actualidad (2010) es posible adquirir un kit para montar un pequeño sistema de cultivos hidropónicos hogareños por menos de 200 €. Las técnicas de cultivo sin suelo (CSS) son utilizadas a gran escala en los circuitos comerciales de producción de plantas de tabaco, (floating) eliminando así las almácigas en suelo que precisan bromuro de metilo para desinfectar el suelo de malezas, patógenos e insectos. También en Holanda y otros países con alto grado de desarrollo en cultivos intensivos las técnicas de CSS han avanzado, desarrollando industrias conexas y numerosas tecnologías relacionadas con el desarrollo de nuevos medios de cultivo como la perlita, la lana de roca, la fibra de coco o cocopeat, la cascarilla de arroz tostada y otros medios apropiados.



CULTIVO SIN SUELO

Plantas de tomate creciendo sobre piedra pómez.

Esta técnica de cultivo sin suelo evita los impedimentos o limitaciones que representa el suelo en la agricultura convencional mediante el uso de sustratos, todo material sólido distinto a la tierra que se usa para la siembra en hidroponía como soporte para la planta y no para su alimentación. El uso de sustratos permite un control total sobre factores que afectan el desarrollo de la planta, como humedad, oxigenación y nutrición. Son cultivos sin suelo, en lo que respecta a no contener suelo natural. Perlita agrícola, piedra pómez, fibras de coco, turba4 o lana de roca, son sustratos de gran uso en lo que se denominan cultivos hidropónicos. La denominación equivalente o más utilizada pasa a ser cultivos sin suelo —CSS o soilless (en inglés)— pues el medio de sostén de las plantas pasó a ser una sustancia inorgánica como la perlita u orgánica como turbas o ciertos desechos agrícolas como cáscaras de frutos —arroz, almendras, etc.—. En el caso de los cultivos sin suelo, al ser desarrollados por la industria o por aficionados, no fueron analizados en un principio, en cuanto al impacto que tendría su uso sobre el medioambiente, como ocurrió con otros desarrollos que redituaban comercialmente. De la misma manera, los sistemas hidropónicos fueron desde un principio "abiertos" al no considerarse el impacto ambiental que tendría el volcado de los efluentes tras su uso. El desarrollo de métodos "cerrados" que significan la economía en cuanto a la posibilidad de reutilización de los nutrientes y el evitar el impacto que tiene sobre el medio externo, volcar una solución que arrastra considerable cantidad de iones no utilizados por las plantas que se cultivan.

Al tener en cuenta la economía y el posible impacto ambiental se desarrollaron los sistemas cerrados o recirculantes. El manejo de estos nuevos sistemas requiere una tecnología más compleja. Como se menciona más arriba, existe una serie de desarrollos en el ámbito de los sustratos, además de ciertos automatismos desarrollados para facilitar el control de las soluciones y que éstas no varíen sus parámetros químicos. Tanto la hidroponia y la fertirrigación han dado pie al desarrollo de instrumental de control como PH-metros y conductímetros en línea, así como a procesadores que mantienen el control mediante válvulas solenoides o hidraúlicas, para que la solución pueda ser equilibrada mediante programas de computadoras que determinan el agregado de ácidos cuando sube el pH, la dilución cuando se eleva la conductividad eléctrica y otros procesos de control que llegan a interactuar con el ambiente en que las plantas están evolucionando en tamaño y en su desarrollo.

Gericke originalmente definió la hidroponía como un crecimiento de cultivos en soluciones minerales, sin ningún medio sólido para las raíces. Se opuso a aquellos quienes aplicaban el término hidroponía a otros tipos de cultivo sin tierra como los cultivos en arena o grava. Más recientemente, el autor académico más clásico de la hidroponía es Howard Resh. La distinción entre hidroponía y cultivos sin suelo ha sido a menudo confuso. "Cultivos sin suelo" es un término más amplio que hidroponía; tan solo requiere que no haya suelos con arcilla o cieno. Nótese que la arena es un tipo de suelo, aunque es considerado cultivo sin suelo. La hidroponía es siempre un cultivo sin suelo agrícola, pero no todos los cultivos sin suelo son hidropónicos. Muchos tipos de cultivos sin suelo no usan las soluciones minerales requeridas por los hidropónicos.



SOLUCIÓN NUTRITIVA

En cuanto a la solución nutritiva, se busca proveer a la planta de los 13 elementos minerales principales por sus efectos en ella. Estos son: 1. Nitrógeno 2. Potasio 3. Fósforo 4. Calcio 5. Magnesio 6. Azufre 7. Hierro 8. Manganeso 9. Zinc 10. Boro 11. Cobre 12. Silicio 13. Molibdeno.


HIDROPONÍA Y EL MEDIO AMBIENTE

Cultivo hidropónico de lechuga en un laboratorio del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México.

El cultivo sin suelo es justamente un conjunto de técnicas recomendables cuando no hay suelos con aptitudes agrícolas disponibles. El esquema consiste en: una fuente de agua que impulsa por bombeo agua a través del sistema, recipientes con soluciones madre —nutrientes concentrados—, cabezales de riego y canales construidos donde están los sustratos, las plantas, los conductos para aplicación del fertiriego y el recibidor del efluente.

El cansancio de los suelos por alta carga de patógenos tras cultivos repetidos o la acumulación de iones que conllevan alcalinidad o elevación del tenor de sodio ha empujado a muchos productores a realizar cultivos hidropónicos o sin suelo. En cultivos comerciales —en cuanto a su superficie— se hace obligatorio seguir normas ambientales amigables con el ambiente y emplear métodos de re circulación de las soluciones volviéndolas al cultivo tras equilibrarlas y desinfectaras o buscándoles un lugar de descarga que evite la llegada de los nutrientes efluentes al suelo, cursos de agua y a los mantos acuíferos.

Ya existen métodos en sistemas abiertos que permiten un segundo cultivo, fijación por plantas que crecen en pequeñas lagunas de fondo impermeabilizado y otros ensayándose. Las recomendaciones de realizar cultivos hidrópicos o sin suelo solo por considerar su alta productividad y rendimiento económico, que no tengan en cuenta estos aspectos ambientales perniciosos, no son aconsejables. Los cultivos que son aptos para este método son el tomate, lechuga, repollo, pimiento, pepino, espinaca, entre otros.






[1] RODRÍGUEZ ,S.: Hidroponía agricultura y bienestar ,Chihuahua (México), Doble Hélice-Universidad Autónoma de Chihuahua, 1999, 23 pp
       [2] ABAD, M.: “Sustratos para el cultivo sin suelo”, en: El cultivo de tomate, Madrid, Mundi-Prensa, pp. 131-166.Agrícola, 1994

       [3] WILCOX,G.E.: “The Future of Hydroponics as a Research and Plant Production Method”,Journal of PlantNutrition, vol. 5 (1982), pp. 1,031-1,038.

       [4] RODRÍGUEZ,S.:Creatividad en química analítica, Chihuahua (México), Doble Hélice-Universidad Autónoma deChihuahua, col. Textos universitarios, 2000.

Nuevas alternativas en cultivos mejoran la seguridad alimentaria

Corpoica presentó la estrategia de agricultura urbana y periurbana, AUP, como contribución a la seguridad alimentaria a través de la implementación de un módulo demostrativo y pedagógico de sistemas de producción limpio de hortalizas y aromáticas de clima frío y cálido.




La Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Corpoica, presentó en el Centro de Investigación Turipaná en Córdoba a asistentes técnicos, agrónomos y productores del Caribe, la estrategia de agricultura urbana y periurbana como contribución a la seguridad alimentaria a través de la implementación de un módulo demostrativo y pedagógico de sistemas de producción limpio de hortalizas y aromáticas de clima frío y cálido aplicando técnicas para la producción en espacios limitados y en zonas estratégicas de interés.

Los sistemas de producción urbanos y periurbanos son una opción para muchos países, sin importar que se consideren desarrollados o en vías de desarrollo. En el caso de Colombia el tema de agricultura urbana y periurbana no es nuevo, se han adelantado proyectos en Bogotá desde el Jardín Botánico José Celestino Mutis (2005), así como Corpoica y la Fundación Granitos de Paz en Cartagena (2008).

Bajo esta línea, Corpoica a través del C.I. Turipaná, vio la necesidad de retomar estas alternativas aprovechando los espacios que hay en la región en los cuales se pueden establecer diferentes sistemas de producción que conllevarán a mejorar la seguridad alimentaria, la nutrición, la generación de ingresos familiares y la calidad ambiental de las diferentes comunidades.

Blanca Arce, investigadora Ph.D. de Corpoica, se refirió a esta estrategia: “el tema se viene desarrollando en Corpoica desde el año 2007 por medio de diferentes proyectos enfocados a técnicas de producción de hortalizas y aromáticas con orientación en agricultura urbana, que se refiere a cultivar en los patios de las 

casas. La visión del proyecto es desarrollar e implementar módulos demostrativos de agricultura urbana donde los asistentes técnicos, productores, instituciones educativas, cooperativas, entre otros actores, conozcan diferentes maneras de sembrar en contenedores comunes de la zona, canecas, botellas reciclables y todo recipiente que se pueda usar para este fin, los cuales por sus estructuras resisten entre 8 y 10 años aproximadamente”.

En el C.I. Tibaitatá (Mosquera, Cundinamarca) se vienen realizando producciones con esta técnica aplicando buenas prácticas agropecuarias las cuales son de gran importancia para el éxito de una cosecha.

“Hoy un gran porcentaje de la población vive en la ciudad lo que ha venido ocasionando problemas como hacinamiento o falta de empleo que conllevan a la inseguridad alimentaria y mala nutrición de las familias en especial los niños, por esta razón se pensó en microhuertas familiares (siembras en patios) con especies de hortalizas, aromáticas y medicinales tales como como tomate, berenjena, ají, patilla, zanahoria, col de hoja, pimentón, pepino blanco, pepino criollo, pepino cohombro, calabaza, cebolla junca, cilantro, habichuela y lechuga", además de otras especies como fríjol mungo, fríjol criollo, yuca, batata, cebollín, orégano, cúrcuma, jengibre, limoncillo, albahaca, hierbabuena, albahaca morada, paico, entre otras, cultivos que de una u otra forma ayudan a mejorar la calidad de vida del hombre”, anotó Liliana Grandett, investigadora Máster de Corpoica.

El C.I. Turipaná planea producir 22 especies para microhuertas familiares y 21 especies para huertas intensivas o conocidas como habitacionales.

“Hemos tomado como ejemplo el proyecto de biodiversificación ejecutado en el C.I. Turipaná el cual ha sembrado en la zona algunas hortalizas propias del clima frío y que ya llevan 2 meses establecidas, como la zanahoria y la cebolla larga”, afirmó Grandett. arly Paternina, ingeniera agrónoma y especialista en el trabajo con las comunidades indígenas en las que se implementa esta técnica destacó: “Es importante apoderarse de este tipo de sistemas agrícolas debido a que nos permite llevar una dieta balanceada sobre todo en los niños y ancianos, un hábito que se ha ido perdiendo. Es necesario recuperar la tradición de cultivar hortalizas para consumir alimentos sanos y no contaminados, así prevenimos enfermedades”.